El bebé de Gutiérrez
-¡GUTIÉRREZ, TOMATE TU TIEMPO PEDAZO DE IMBÉCIL!
Carlos Casas habla de esta forma porqué es un importante sub-gerente de la firma Sur Finanzas, su talento para la prepotencia y su don para considerarse imprescindible sobre la faz de la tierra lo han llevado a donde hoy se encuentra: una hermosa oficina de 3x3 con grandes ventanales hacia el río, pisos alfombrados parsimoniosamente, una planta exótica y una secretaria con suficiente hambre como para hacer todo lo que su jefe le pida. De entrada vemos que el tipo pertenece al grupo elevadores del tono de voz para imponer una presencia que no se posee (El E.T.V.I.P.n.s.P.), pero no le podemos echar la culpa al pobre hombre por ser dueño de un temperamento en ebullición, es más conveniente relegarle las culpas a un tercero. Ese personaje de reparto es una novia que tuvo en la secundaria (lamentablemente no recuerdo el nombre). Carlos, cual niño enamorado sostenía que el fracaso de una relación era el fin de la existencia y de esta forma respetaba la virginidad de sus palabras mientras esperaba la bíblica abertura de las aguas con la tranquilidad de la pesca sin pique que compartía con manuela y soledad. Ella no soportaba su auto impuesta sexo tras el matrimonio y pasaba sus momentos de ocio histérico en las bronceadas playas del mejor compañero de Carlos.
-Ya voy, jefe....-Gutiérrez tropieza con un escritorio- ¡LA PUTA!-grita y se desploma torpemente.
Congelamiento y efecto Matriks. Los papeles quedan flotando estáticos en el aire, el cadete los imita pero con la particularidad que posee su rostro. Obsérvenlo un poco y díganme sino es entrañable. Vengan por acá que los voy a presentar. Su nombre es Luis Gutiérrez, él es el cadete, el che pibe, el hazme reír gratuitamente de la financiera, él recibe el trato denigrante de los demás empleados de la financieras en cualquier momento del día y sin embargo no tiene ni una gota de resentimiento, es un simple y buen chamaco que vive en sus fantasías y aunque nunca se le cumplen no las abandona ni se enoja con estas, al fin y al cabo hacen su vida más agradable. Hoy va a ser distinto, hoy una fantasía se le va a hacer realidad y va a transformar a su dueño y a los que lo rodean en seres menos infelices. Descongelamiento. Los papeles caen al suelo y como Luis se rige por las leyes de la gravedad también lo hace, se levanta y se queda saludando al público.
-¡Gutiérrez, a quién saludas, boludo! Junta esos papeles y tráelos para acá.
-Sí, jefe, ya voy.
-Gutiérrez, ¿qué voy hacer con vos?
-No sep.
-¿No sep? Hace 5 años que trabaja acá y todavía no ascendió. Venga, le voy a contar una historia, usted sabe que Otto...
-¿Qué otro?
-¡Otto, idiota, ese que no habla español!
-¡Ahhh, Otto!
-Ese tipo ya esta por arriba de usted y sólo hace 1 año que vive en este país.
-¡Qué grande Otto!
-¿Y usted Gutiérrez, usted no tiene ambiciones?
-Claro qué sí, yo quiero manejar la fotocopiadora.
-¡La fotocopiadora!-chasquido bucal con intermitente sarcasmo y continúa-Pero usted es todo un Mascri, ¡cuánta ambición de poder que tiene! Las minas se deben volver locas por vos.
-No, no tanto.
-No me cuente intimidades, Gutiérrez. No quiero verlo más, larguese de mi vista, vaya a comer, tiene 35 minutos y el reloj empezó a correr, si llega tarde ordenará los créditos dados al Pejota srl.
-¡No, por favor, Pejota no, limpio los baños pero no me des Pejota!
-1 minuto y 20 segundos, el tiempo sigue corriendo.
Zwinnn (N del esc. sonido de velocidad.)
Luis compró su comida y está frente al río observando los patitos mientras piensa: El señor Casas me tiene cansado, ¿por qué me trata así? Se cree muy grande y nos obliga a llamarlo señor Casas, si él fuese más chiquito no me trataría así. Todo esto me pasa porque soy un buen tipo, cómo decía mi mamma:"Luisito, eres una persona especial que dejará huella en mucho seres planchados. Grandes limpiezas saldrán de tu interior, sólo tienes que soñar y esperar a que se hagan realidad" La Mamma, siempre pensando en las tareas del hogar ¿cómo la extraño? Sus ojos se lubrican infantilmente y se cierran para no demostrar lo que generalmente se conoce como debilidad... ¡Ehh, cuándo va a abrir los ojos!... Se quedó dormido, eso es bueno pues significa que pronto soñará. No podemos perdernos esto, síganme: nos encontramos en una oficina que se extiende hacia el infinito, hay un sinnúmero de ordenados escritorios, entre estos se lo observa caminar a Luis. Está solo. En los sillones que deberían estar ocupados por personas hay depositadas fotocopiadoras, estas comienzan a saludarlo, giran en su rededor, tiran copias al aire, se acercan, se alejan y siguen girando mientras emiten armoniosos y sinfónicos sonidos copísticos. El cadete levanta los brazos y da vueltas mirando hacia el techo entre una lluvia de hojas que bailotean en el éter. Es feliz, es infantilmente feliz.
-¡Guuutiéeeerreeeeeez!-interrumpe la voz de su jefe.
-¿Qué?..., ¿qué pasa?-despierta Luis.
-¡Guuutiéeeerreeeeeez!
-¿Jefe es usted?
-¡Sí, pelotudo, sácame de acá!
-¿Dónde está?
-Acá, en el banco de al lado.
El cadete mira hacia su lado izquierdo. En el asiento siguiente hay un perro que le devuelve la mirada.
-¿Jefe?-murmura mientras piensa: Es un perro aunque tiene bigotes y se parece bastante al señor Casas.
Se acerca al can mostrando sus manos y la lengua cual agitada puede llegar a estar una mascota al reconocer a su amo mientras vuelve a preguntar:
-¿Jefe es usted?
-No flaco, yo soy un personaje de otro cuento-contesta el perro-. Me parece que te llaman del otro lado-con su pata derecha indica el banco siguiente.
Luis mira en el otro sentido y vislumbra un moisés (No es un tipo con barba pues no se escribe con mayúscula).
Parece ser desde allá la procedencia de los gritos del jefe. Debería ir a ver...Pero, ¿y si no es el jefe?
-¡Gutiérrez, qué estás haciendo!
Ese tiene que ser el jefe.-sonríe americanamente y torciendo levemente la cabeza contesta:
-Ya voy, jefe.
Con mucha rapidez pero también con mucha precaución se acerca al moisés.
Dentro del depósito de llorones se aprecia un pequeño bebé o lo que parece ser un bebé ya que posee un bigote muy parecido al de Casas.
-¿Jefe?
-Sí soy yo, Gutiérrez.
-Pero, ¿qué le pasó?
-Pregúntaselo al fumón de arriba.-dice de mala forma y continúa explicando-Yo estaba tranquilo observando al rió desde mi lujosa oficina y por accidente cerré los ojos quedándome profundamente dormido, cuando desperté estaba en esta cuna y con esta tarjeta-le entrega la carta de presentación.
Luis la coge con gran delicadeza y la lee para todos los presentes:
-"Usted ha sido invitado a los cuentos del supermercado. Desde ya muchas gracias"
-Mañana yo tengo un gran contrato, me decís cómo hago ahora para firmarlo con este aspecto.
-¿Siendo tan chiquito podes escribir?
-A pero vos sos un cómico bárbaro.
-Hago lo que puedo.
-¡Pss!-Gesticula asquerosamente y distrae la conversación- estoy cansado de estar acostado ¿no me podes levantar un rato?
-¡Cómo no voy a poder, jefe!-el joven toma al niño, le cruza un brazo por el pecho y coloca el otro en el pequeño y húmedo traserito.
-¿Qué olor y qué húmedo se siente por acá?
-Gutiérrez, esto me llena de vergüenza pero necesito que me cambies.
-Y yo necesito pañales para cambiarlo, ¿usted tiene pañales?
-Sí, Gutiérrez, en mi auto descapotable tengo una docena.
-Señor Casas, ¿dónde está su auto?
-¡Dale boludo, deja de joder y cómprame pañales!
-Era una broma.
-Te parece que estoy para bromas en esta situación.
-No creo que le hagan daño.
-Me hacen daño, realmente estoy dolido, yo te aprecio Gutiérrez y vos me tratas con bromas de muy mal gusto.
-Perdón jefe. Mejor vamos a comprar pañales.
Se acomoda al bebé lo mejor que puede y comienza a caminar en busca de una pañalera o algo por el estilo. El centro no es un lugar para infantes irresponsables por lo tanto no encuentran nada por el estilo. Sin más remedio prueban suerte en un supermercado llamado Malayo-argentino, entran y los clientes se enternecen viendo al crió, se acercan y cuando notan el mostacho huyen despavoridos disminuyendo las ganancias de su dueño Francis. De entrada caen mal aunque ellos no se percatan de estos sentimientos y continúan caminando, a la mitad de la sección llorones Luis toma el primer paquete de pañales que observa, un pote de deliciosa comida para bebés Tlenes y le encaran a la caja cómo la menor porción de familia posible. Por los pasillos nonos y ratis camina a altas velocidades un joven que al no observar su trayecto, obviamente, golpea a Luis y mece al nene despertándolo de una siesta pesadillezca.
-¡Más cuidado pelotudo!-declara sin anestesia el infante.
-¿QUÉ DIJISTE VIEJA DECREPITA?
-¡No, nada!...Mil disculpas, se me escapó- contesta apurando su paso en sentido contrario al muchacho esquizofrénico. Ahora le habla al bebé-¿Por qué trata a la gente de esa forma?
-Gutiérrez, por gente como esa el país se baña en la basura del mundo.
-No lo conoce, cómo puede decir eso, tal vez es un buen muchacho que sólo tuvo un mal día.
-Es un mediocre sin ambición, todos los días de su vida serán malos. ¿A quién me recuerda?-esta ultima oración con una mirada sobradora que elude los ojos de su destinatario.
-No todos tenemos las mismas ambiciones, cuando aprenda a respetar a los demás podremos volver a tratar el mismo tema.
-Vos no sabes nada, Gutiérrez, vos sólo queres manejar una fotocopiadora.
Silencio sepulcral y llegada a la caja. Nuestro gran amigo Francis mira al bebe con bigote y dice:
-Pagal y lleval al mal oliente de acá.
-¡ÉSTA mal oliente!-Contesta el infante tocándose el centro posterior de su pañal.
-¿Qué decil?
-Yo no dije nada-suaviza los asuntos Luis y distrayéndolo cita lo importante- ¿Cuánto es su dinero?
-Me paleció habel escuchado algo... No impoltal debo de tenel una llamada de Señol Kulosava... Sel gastos totales $4,50.
-Tome su dinero señor cajero-entrega el dinero y se despide.-Un gusto haberlo conocido.
-El gusto no sel mío. ¡Siguiente!
-¡Ilegal hijo de puta!-estalla el bebé- ¿Cómo me va a decir mal oliente a mí?
-¡Shhhh, no hables que te pueden oír!
-¡Me tienen que oír así de una vez por todas cambiamos la mediocridad de gente que entra en el país!
-No creo que los abuelos del Señor Casas sean de Cururuti Paratay
-¡Flaco, de qué hablas! Mis abuelitos vinieron a poblar el país no a enriquecerse de nuestro Estado benefactor de inmigrantes para luego rajar hacia otro país mejor...Pero por qué no te dejas de hablar de cosas que no sabes-a todo esto los movimientos de sus tan diminutas manitos se realizan de un lado a otro a una velocidad intermitentemente violenta-... ¿Dónde vivís Gutiérrez?-con esta pregunta cierra las fronteras de la conversación.
-Faltan dos cuadras, jefe, en un ratito llegamos-el cadete resignado levanta su mirada hacia el destino próximo.
-Ya me está agarrando hambre-el bebé suspira la finalización de la discusión que le podría traer algo más que un disgusto.
En la entrada de la pensión que habita Luis, Milagros, la dueña de la misma lo espera con un recibo de cobro:
-SZi no me pagazs hoy te voy coger, embargar y vender vuesztrazs pertenenzcziazs.
-Ya le voy a pagar señora Martínez, en este momento no tengo tiempo para hablar, pero sepa que ya le voy a pagar-contesta aferrándose las sabanas del bebé y ocultándolo de un seguro pago doble por invitado.
-Acaszo vuesztro jefe explotador no le ha abonado de nuevo-ironiza la madama de habitaciones.
-¿QUÉ JEFE EXPLOTADOR?-Estalla en orgullo Casas.
-¡¿Qué hasz dicho?!...¡¿Qué llevasz ahí?!...¡Szabezs muy bien que no sze admiten perrozs en la penszión!
-¿QUÉ PERRO, GALLEGA?... ¿CÓMO PUEDE SER QUE NO APRENDISTE A HABLAR TODAVIA? ZS, ZS, ZS, ZSALAME-con esta ultima frase se lleva la manito a la pera y la agita con sus deditos índice y pulgar extendidos.
-¡Ezso szí lo he oído! ¡Dejadme ver que llevasz ahí!-La señora extiende sus manos hacia el paquete parlante.
-No se lo puedo mostrar, señora. Me tengo que ir, el viernes le pago lo que le debo.
-¡Con intereszezs!
El joven se aleja de Milagros que aun se la ve tratando de deducir la procedencia de las palabras de agresión.
-¡Tenes que dejar de hablar así!-reclama con el rostro fruncido (extremadamente raro ver estas facciones en Luis, si lo sabré que lo conozco hace años).
-Vos no sabes nada, Gutiérrez.
-Si queres que te cambie y te dé de comer vas a tener que hacerme caso.
-Si se me paspa la colita va a ser tu culpa.
-Va a ser tu culpa por hablar tan mal.
-Está bien, está bien. Te lo prometo.
-Todo esto lo hago por tu bien,-abre la puerta de su habitación- a mí me duele más que a vos regañarte- entran.
El cuarto se extiende bajo las mismas dimensiones que la oficina de Casas pero con la particularidad de poseer la vista a un muro de concreto cuya proximidad no es mayor a un metro, las paredes se observan dañadas por la humedad de los cimientos y pintadas con distintos colores por la vanguardia de los conventillos. En cuanto a posesiones, tiene una pileta para lavar (el baño compartido es por el pasillo unos diez metros y hacia la derecha.), tiene una cama de una plaza, un televisor blanco y negro, una radio Espicafón y un ropero sin puertas, adentro cuelgan dos pantalones, tres camisas y una corbata. Casas al ver la humildad de su empleado siente en la nuca el aliento producido por su propia conciencia. ¡Claro que sí! El remordimiento se presenta llenando el vació de cada persona. Remordimiento por el degradante trato hacia Luis bajo la mirada de los demás empleados, mi satisfacción bien paga se encuentra en la humillación de un individuo frente al resto de la sociedad laboral, pisar el cuello de la victima y que el resto del personal note mi:-¡No se metan conmigo o así quedaran! Subordínense a mis órdenes bajo el peso de la masa, nunca consensuar a las masas bajo el peso de la palabra (la retórica se extinguió y sólo se aprecian en algunos libracos). Es fundamental que una empresa se rija por el mismo formato que utiliza el ejército: metodología lineal, "Cumple las órdenes de tu superior aunque dependa tu propia vida". No podría ser cualquiera el superior en la jerarquía laboral, una niña con trencitas lamiendo una paleta con su vestidito modelo marinerito azul no podría imponerte que realices los 25 informes semanales con respecto al desempeño de tus compañeros en el sector 7 G, no podría imponerte cumplirlo a tiempo, te le reirías en la cara para luego robarle la paleta de delicioso dulce y aplicarle una patada a su trasero. La persona que te de ordenes tiene que ser tu más oscuro némesis, un terror caminante de escritorios, la más abominable obra del ser que no se debe nombrar. El jefe debe ser de esta forma en el espacio empresarial, piensan los accionistas cuando se encuentran sentados, seguramente, en sus enormes sillones de cuero cuya posición de radio es directamente proporcional a la participación económica en la que se encuentran y de la cual ansían superar. Porqué al fin y al cabo sólo importan la ganancias y todos desean obtener cada vez más satisfacción material, se desea más pero no se sabe cómo obtenerla, debe ser esa la razón principal por la cual no somos todos millonarios, no todos sabemos cómo conseguir la distinción que te diferencia económicamente del resto, algunos tienen ese don en la sangre, otros se esfuerzan por conseguirlo y van a cuanto curso se relacione, compran libros de autoayuda, (estos manuales acarrean el mensaje de autosuperarse en la búsqueda del espíritu consumista, ya que si no tienes con que intercambiar el importe su escritor no se desarrolla monetariamente) estudian marketing y recursos humanos separándose cada vez más del verdadero motor de una empresa pues desconocen el comportamiento de un operario en la nueva maquina Luxisfai G8. Ellos nunca ocuparon ni volverán a ocupar esos cargos y por eso desconocen la forma de obtener mayor rentabilidad de sus empleados al no saber diferenciar entre una maquina y el empleado Mamani. Vestirse de tal forma un determinado día de la semana no hace un desempeño más eficaz para el negocio, una reunión mensual para conocer a los nuevos o añorar a los que desempeñaron una insatisfactoria labor en la empresa y fueron erradicados no hace masturbaciones en los baños mas narcotizantes. Todas esas cosas no son más que placebos contra los latigos. Una empresa se comprende a través de la experiencia entre empleado y empleador, no en algún manual escrito por un parapsicólogo de la universidad de Quentuquí. Un jefe que grita para disimular sus insatisfacciones sexuales expuestas no motiva de ninguna forma a realizar mejor el trabajo, y yo soy una persona que lo motiva transferir la falta de profesionalismo mutuo que se hallan en mis sabanas para infelicidad del resto. De esta forma se imposibilita la imposición anhelada: Una vida empresarial por encima de la vida personal. Si en tu casa el único gozo que encuentras es pensar en el trabajo allá vos, no vuelvas a intentar transferírmelo a mí...
-...¡Trabajo para vivir, no vivo para trabajar!
-¿De que habla, jefe?
-Nada, nada, estaba soñando-Carlos visualizó y sin percatarse pronunció en voz alta los pensamientos que se le presentaron al observar a Luis acomodarlo en la cama para serle más fácil cambiarlo. Pero no sólo eso descubrió, hay algo que lo mortifica aun más y es no conocer la vida de su trabajador, dónde vive (Bueno, ahora sí lo sabe), con quién come, con quién pasa el año nuevo. Casas lo desconoce por su reiterado menosprecio a las personas que considera inferiores, por seguir al pie de la letra la directiva de:" No dar de hablar al peón" ¡No es ningún peón es un excelente muchacho! No lo conozco pero me está tratando muy bien y eso lo hace mi amigo. Los que yo llamo amigos no me estarían cambiando, tratarían de escaparse con alguna excusa, los conozco. La gente valiosa que me estoy perdiendo, como así también el tiempo que perdí basureando a Luis por no darle una oportunidad y ahora estoy seguro que es un excelente trabajador en su indicado puesto. Para no todas las personas es el mismo puesto, como tampoco no todas las personas rinden mejor en una empresa bajo el mismo régimen, bajo la misma carga que despedaza los sueños y los hunde cada vez más en su monotonía de: ¡Me encantarían unas vacaciones permanentes, no creo vaya a extrañar la vida! Es absurdo señalar con intenciones de expulsión el mal funcionamiento de una persona porqué no resulta bajo la misma Carta Magna. Ordenados por este régimen no es de extrañar un posible mañana en el cuál abriré muy grande mis ojos cerrados y me vea obligado a declarar a la prensa: "Nunca desconfié de la actitud en la cual se movía mi ex-empleado, actualmente suicidado por la policía y asesino de 15 ex-compañeros...
-...¡No conozco a mis empleados!
-¿A qué empleado se refiere jefe?... A ver esa colita.
-Espere Gutiérrez. ¿Qué va a hacer?
-Jefe, relájese. Le voy a cambiar el pañal.
-¿Eh?...Ahh, cierto, me había olvidado que ALGUIEN me transformó en un BEBÉ- pronuncia algunas palabras cuyo tono no me gusta NADA y continúa-Está bien hágalo pero deje las manos donde pueda verlas.
Luis desprende suavemente el pañal, levanta al bebe y lo retira arrojándolo luego a la basura(al pañal, no al bebé). Limpia la colita con la única toalla que tiene y le coloca un nuevo soporte de heces y orines, abre el pote de Tlenes y comienza a alimentar al mal criado. Casas le entra con gran gula mientras piensa: ¿Qué hubiesen hecho mis amigos si me encuentran en este estado? Hay un porcentaje de tres cifras de que se hubiesen ido a la mierda desentendiéndose del asunto y dejándome a la suerte de cualquier Carlo M. Ahora que lo pienso nunca fueron mis amigos, Luis es la única persona que puedo considerar amigo a pesar de haberlo tratado en el pasado como un inútil, no va a volver a ocurrir.
-¿Le gusta, Jefe?
-Gracias Gutiérrez. Debo disculparme por como lo he tratado, usted es la única persona que puedo llamar amigo.
-Por favor, jefe, no siga que me va a hacer llorar.
-Gutiérrez compórtese... -Casas se refriega los ojos con sus manitos-Creo que me entró una basurita en el ojo.
-A ver... no tiene nada aunque si se ensucio el bigote, ahora lo limpiamos y después es momento de dormir.
Jefe y empleado uno al lado del otro se quedan dormidos.
Temprano al día siguiente, Luis se despierta por los ruidos de la puerta y los gritos de Milagros:
-TELÉFONO, CHAVAL.
- Sí... Sí, ya voy-se levanta Luis y mira al lugar donde se debería encontrar su jefe. No hay nadie ahí, busca debajo de la cama y nada, en ningún lado hay rastro del bebé.
-Yo no szoy la szecretaria de nadie-reclama la doña por la tardanza.
Luis abre la puerta, saluda a Milagros y baja corriendo las escaleras en busca del teléfono.
-¿Hola?
-¡Guuutiéeeerreeeeeez!
-¿Jefe es usted? ¿Dónde está?
-¡Gutiérrez, hace media hora que deberías estar acá!
-A sus ordenes, jefe.
Regresa a su habitación, se viste a las apuradas y sale en dirección de la empresa. Corre mientras piensa:
¡Fue todo un sueño!
Viaja colgado y apretujado en el colectivo.
¡Lo sentí bastante real!
Llega a la puerta del edificio.
Lo importante es que el jefe no es un bebé, si pudo regresar a la oficina solo tiene que ser grande.
Toma el ascensor.
¡Uyyy! ¿Quién me tocó el culo? Creo que fue el de camisa rosa.
Baja del ascensor de espaldas a la puerta y empujando a los bloqueadores de puertas.
Lamentablemente el jefe no es un bebé, me trató muy bien siéndolo
Camina hacia la oficina de Carlos.
Hay algo qué no entiendo, la última vez que vi al jefe grande fue antes de ir a comer.
Abre la puerta de la oficina y el jefe se encuentra sumergido en el respaldo de su gran sillón mirando la ciudad y dándole la espalda a la puerta.
Si yo me quede dormido frente al río ¿cómo desperté en la pensión?
El jefe se da vuelta.
-¡Gutiérrez, amigooo! Llega una hora tarde pero no importa, cárgueme a la reunión en la sala de juntas mientras le cuento cómo llegue a la oficina.
NOTICIAS DE ÚLTIMO MOMENTO: Infante es ascendido en importante empresa financiera.
Joven es atropellado por objeto no volador identificado o lo que comúnmente se llama colectivo.

