¿EL CARTERO LLAMA UNA VEZ Y SE VA?
YABI 1243
CODIGO POSTAL 90210
CIUDAD: Céntrica
PAIS: Local
Queridos lectores:
Nos encontramos en el departamento de nuestro nuevo protagonista. Ismael es su nombre y trabaja de cartero para una empresa privatizada, con lo que gana, además de alimentar a su potus, vive al limite y paga su media beca en la universidad nacional de Fontanarrosa para la carrera de licenciatura en la contada de sueños (Vacantes laborales a raudales). En este momento estudia desde su cama, pero no se preocupen en algunos minutos despertará. Vengan por aquí, entremos por la ventana. Acá pueden observar a Ismael izando su bandera, fíjense en la sonrisa de su rostro, recuérdenla, tal vez no lo vuelvan a ver sonreír en otro lugar que no sea su trabajo. Prendamos la radio así se despierta.
Eso era Wake me up before you go go por el extraordinario grupo Wham.-Se escucha por los parlantes de la radio al imbécil del locutor.
-¿Quién carajo prendió la radio?-se levanta de golpe Ismael y continúa pensando-Ahora no podré retomar el sueño, lo peor es que me estaba divirtiendo y ya me olvide de que se trataba- frota sus ojos y se dirige hacia donde se encuentra su hermosa planta.
-Hola McConia. ¡Qué bonita estás hoy!, tú eres un sueño hecho realidad. ¿Tenes hambre?... Ya te traigo tu guiso.
Ismael se dirige hacia la heladera, la abre con la mirada al piso y toma el resto de guiso que sobró de ayer (Siempre prepara comida para dos, es costumbre, ya sabrán por qué). Regresa con la olla y le echa dos cucharadas a la tierra, la acaricia y va al baño. Durante la ducha se enjabona manteniendo miradas pasadas, se seca y se viste con el uniforme de trabajo mostrando la misma melancólica mirada. Colocándose el corbatín lo sorprende el llamado del teléfono, Ismael se queda petrificado mirando el aparato.
Después del cuarto timbrazo, niega con la cabeza y camina a atender. Del otro lado su jefe le explica:
-Ismael, antes de venir a buscar las encomiendas debes pasar por el supermercado Malayo-argentino, ahí te va a estar esperando... Esperame que me fijo. Su nombre es Francis, él te va a dar un paquete y las órdenes de entrega.
Ismael apura su vestida con responsabilidad, toma su carpetín, su gorra y sale a la calle por la camioneta de la empresa. En su trayecto al expendio de comestibles en cada semáforo que se detiene murmura algo que no se comprende, por momentos se lo ve triste, aunque en general se lo ve neutro, llega a destino, se baja de la camioneta y entra al supermercado, en el camino hacia la caja se cruza con un hombre de gran contextura física y vestido solamente con un trapo que cubre sus partes privadas, el extraño individuo al sentirse observado se tapa el rostro y apura su retirada.
-¡Hey, Caltelo-san, Caltelo-san!
-Ya voy señor.
Ho-Min-Go busca bajo la caja, toma un paquete 29 pulgadas forrado con papel de regalo azul y se lo entrega mientras pregunta:
-Sel 4,50, ¿no?
-¡Muy bien! Acá le entrego su recibo. ¡Qué empiece bien el día!
-Glacias. Ahola ilte.
Sorprendido se retira hacia su camioneta, se sube y le da marcha hacia la sede central donde espera su jefe con el listado laboral. En su lugar de trabajo entrega el paquete del supermercado, recibe las indicaciones del día y se retira.
Ismael tiene tres entregas: una al mediodía, una a las cuatro y otra a las seis y media. Sube a su camioneta y se dirige pausadamente a la primera. Es un geriátrico venido abajo, en la entrada hay dos abuelos y una enfermera, a ésta le pregunta:
-¡Buenos días! Tengo una entrega para el profesor Quiroga, ¿me podría decir dónde lo encuentro?
-¡Claro qué sí! El profesor está en el salón principal, es gordito y calvo. No puede perderse.
El cartero agradece y enfila hacia el lugar indicado, llega al salón comedor y observa entre una veintena de sillas al profesor gordito y calvo mirando al techo. Sin mover la cabeza lo invita a sentarse con el control remoto.
-No vine aquí para ver la televisión-explica mientras saca de su bolso un tablero y una caja.- ¿Le gusta el ajedrez, abuelo?
El anciano gira su torso automáticamente y con la mirada fija sobre el tablero acomoda la silla frente a su competidor. Acomodan las piezas en sus respectivos trebejos y comienzan la primera partida. Cuando Quiroga come al peón del rey, lo toma entre sus dos manos y se lo coloca de cabeza en la oreja. Ismael devuelve el ataque y se coloca el peón hasta la mitad en el orificio izquierdo de su nariz. Quiroga derrota un caballo, se desprende la camisa y deposita al equino de madera suavemente en su ombligo. El cartero lo observa mientras dibuja en su mente la próxima jugada y con la reina liquida al rey enemigo, se sube los pantalones y se despide.
Segundo encargo: Clínica de oncología de la ciudad. Pregunta por el paciente a un medico y enfila hacia el cuarto. Dentro hay un muchachito de 12 años que se despierta por la compañía.
-Yo soy Ismael-ayuda al niño a levantarse-Desde hoy vendré todos los días a contarte un cuento distinto, ¿queres?
-¿Vos sos mi amigo?
-Desde hoy seré tu mejor amigo.
-Yo soy Oliverio.
-Mucho gusto Oliverio. Cómo me gusta el nombre Oliverio, yo tengo un amigo...
-¿Van a ser todos los cuentos distintos?-interrumpe el niño.
-Tengo una montaña de cuentos así de grande-levanta su brazo lo más elevado posible.- Así que serán todos distintos.
-¿Puedo elegir que me cuentes historias de lo que quiera?
-De lo que quieras.
-Quiero un caballero que salva a su bella dama.
-De esos creo tener alguno...-simula que memoriza y continúa- Ya sé cuál.
El niño afirma con la cabeza y un pestañeo mientras cruza sus piernitas y apoya su cabeza sobre sus brazos y sus codos sobre las rodillas.
-Muy bien. Había una vez un gallardo caballero...
-¿Qué significa gallardo?
-Que tiene buena presencia; apuesto; muñeco.
-¡Ahh!
-Su nombre es Laemsi. Laemsi ama a la princesa Airam por su enorme pecho y bajo su fina cintura sus anchas caderas y la amó desde el primer momento que cruzaron sus miradas y secretamente sus piernas. Esa noche él le mostró el cielo unas seis o siete veces. Ella gritaba extasiada de la emoción el ver esas estrellas tan blancas en su estrecho cielo, nunca antes se lo habían mostrado tan extenso y por eso la princesa se enamoró. Un día el caballero no pudo desenfundar más su espada y ella, la muy puta se fue con el dragón de mierda. Y así dice mi empleador este cuento se terminó. ¿Te gustó?
-Es de puta madre aunque no se entiende mucho.
-Me alegro. Me voy, nos vemos mañana, pebete.
Tercer encargo: Esquina de José M. Chatruc y A. Bastia. Ismael ve un muchacho parado en la esquina que lo observa distraídamente, deduce que es su cliente y le pregunta:
-¿Usted es Enrique Vikram?
-Sí, ese soy yo, el único e inigualable Enrique Vikram a la orden de su majestad.
El cartero sonríe, toma envión y le aplica un espectacular golpe al rostro.
-¡Uy, para flaco, yo soy un pacifista verde!-intenta explicar entre escupitajos de dientes.
-Disculpe, yo solo cumplo con mi trabajo... ¿Me firma acá?-le entrega la planilla con la lapicera.
-¿Hace falta qué la aclare?
-No con la firma es suficiente. Confíe sus cartas a nuestros servicios. Qué tenga buen día.
Ismael se retira exhausto a su hogar. Al llegar saluda a su potus, se desviste y se acuesta mirando el techo, otra vez se encuentra murmurando sólo que ésta vez las palabras son más claras:
-Ayer soñé con vos
tan libre y tan distante
como de costumbre.
Te veía pasar
y me escondía
transpirando vergüenza
y cobardía.
No creo que pueda
volver a mencionarte...
¿Cómo puedo soñarte?...
Mi corazón aun lo desea
mi cuerpo te sueña
hace tiempo
y no alcanzo
cuando pienso.
Te conozco desde los cuatro
ni un sólo día deje de anhelarte
tampoco deje de hablarte
cuando te hablo al hablarme.
A veces siento
que podes escucharme
otras hasta que contestas
afirmativamente...
Sigo cocinando
para dos personas
mi planta se relame
al no ver alguien sentado
en mi mesa fría...
¿Será cierto lo del vínculo divino?
Lo del destino
todo eso de que está escrito
en los astros lumínicos.
Cerca estás
temo tal vez
volver a caminar
al aire.
Cobarde seré
al sonar el teléfono
antes de atender
recuerdo.
Wacu-wacu,
la cabeza se ha ido,
todo será estudiar
la puta y el compañero vino.
-nuestro amigo toma sus libros
y profundamente se duerme.
Qué sueñes océanos lindos
la gracia no muere.
Se despierta al día siguiente, repite la misma monotonía, potus, mirada baja, baño, uniforme, camioneta, semáforo, murmullo y sede central. Su jefe serio le entrega un sobre y le explica:
-Hoy es un día tranquilo, Ismael, entrega este sobre y después podes tomarte el resto del día. ¡Lo siento!
-¿Por qué lo siento?
Su jefe se retira sin dar respuesta. Ismael mira el destinatario:
Ismael Postigo
Calle: Yabi 1243
Código postal: 90210
Ciudad: ¿?
País: ¿?
-¡Ehh, éste soy yo!-Ismael abre el sobre y empieza a leer.
Adorado Ismael Postigo:
Reconozco que cada vez que te escondías yo podía verte lo suficiente como para decirte que estás cerca, estás cerca pero todavía hay muchas piedras por marcar. No te preocupes, yo estoy ahí cuando comes. También creo que nosotros tenemos un vínculo divino, no me preguntes por qué, tan sólo lo sé y debes estar seguro que así será, tarde o temprano así será. Un par de negativas no son lo suficiente para que te sientas traicionado en nuestro vínculo, duda de esas personas sino serán suficientemente vinculantes como para poder catalogar tus sentimientos. Creen en ti. Sinceramente tuyo:
Tu sueño

