Lotería
Las luces de la tarde le muestran como su amante le tironea con los dientes el labio plástico de su imagen, como le sujeta el seno a través de su corpiño de encaje favorito y comienza a excitarse; la imagen de ella misma tomando unas vacaciones de la monotonía sexual de su marido lubrica su bombacha de ocasiones especiales, y se toca. El premonitorio golpe de la puerta al abrirse interrumpe su ascenso y es testigo de cómo su marido dispara a la cabeza de su socio y al medio de sus propias tetas. Toma su teléfono, disca y cancela con Carlos el encuentro de las 18:00.
Entra en el despacho de su abogado y éste abre una botella de vino para festejar la obtención del 50% de los bienes de su marido, ella ríe hasta el traspaso del hacha por la puerta de cedro del despacho del letrado. A través del boquete tallado se asoma su esposo, introduce su mano y abre la puerta, entra y tras el ataque de suplicio del cobarde abogado le asesta un tajo de frente hasta mentón. Ella ve como su propio cuerpo es desmembrado y colocado en una bolsa plástica. Toma su teléfono, marca y cancela el vínculo con su abogado.
Se ve a ella en su taller de literatura leyendo un poema. Ahí su esposo no entra. Se siente segura y escribe:
Mi esposo es un hijo de puta,
de la más puta es hijo mi esposo.
Él me tiene atada por sus bolas
y escupo cizaña al lamer sus arrugadas.
Sé lo que va a pasar mañana
sin embargo no tengo salida más que la lotería.

